Relato erótico

Amor a distancia

Charo
14 de mayo del 2019

Se conocieron chateando en internet, se habían enviado fotos, pero no se conocían personalmente. Ella vive en otra ciudad, pero viajaba por motivos de trabajo. Aquel día le llamó y le dijo que estaba aburrida y que iría a visitarlo.

Adrian – Marbella
Hoy vengo a contarles lo que me sucedió con Lola, una chica espectacular que conocí a través de internet. En seguida la conocí vi que era un pivonazo, una tía espectacular. Tanto físicamente como de forma de ser. Físicamente una morenaza, con un cuerpo perfecto y con un pecho bien desarrollado.
Hablábamos a menudo, la relación con ella era de hablar muchísimo. Me contaba las cosas que ella hacía y yo a ella las mías. Era de otra ciudad aunque por motivos de trabajo una vez al mes se pasaba unos días en mi ciudad. Aunque yo intentaba quedar era difícil porque como bien digo ella es un pivonazo y yo soy un chico más bien normalito. Buena gente sí, pero normalito.
Hasta que tras un par de meses de conversaciones, un día estaba en mi ciudad, era por la mañana. Ella me dijo que estaba aburrida y yo le dije de ir a pasear a la playa. Sin ir a tomar el sol, sino simplemente quedar, hablar conocernos y estar en la playa. Era junio, hacia buen tiempo pero al ser entre semana no era día de haber mucha gente.
Así fue a la hora acordada la recogí, era increíble. Me tuve que pellizcar para comprobar que esa belleza hubiera quedado conmigo. Decidimos ir a una zona que aunque no la conocía mucho había una urbanización y la playa se situaba a unos 2 kilómetros de la urbanización y había un paseo.
Cuando estaba llegando, sabía dónde quería ir pero al estar de obras el camino estaba modificado y me tocó cambiar las calles por las que iba y claro ya no las conocía tanto. Entonces me metí en una calle cortada que llevaba al final a una playa pequeña apartada y a la que llegamos al final de la calle en el coche vimos a una pareja en mitad calle que estaba manteniendo relaciones sexuales. Serían una pareja de unos 35 años ella y él tendría 40 años y estaban de buen ver, había una cámara grabando como si estuvieran rodando una película porno. En seguida giré y marche a otro sitio para seguir la ruta correcta pero no pudimos evitar el mirar lo que hacían. Él ver cómo él se la follaba y sacaba la polla para introducírsela a ella en la boca.

Entonces mientras conducía esta vez en la dirección correcta, sabía que a ella le gustaban los hombres maduros, como el hombre que habíamos visto y sabía que le había gustado ver la escena que acababa de contemplar. Sitúe mi mano en su pierna. Y le preguntaba:
-¿El chico que hemos visto es como los maduros que te gustan verdad?
Y ella me dijo que sí. Entonces le dije que si le gustaría haber sido la mujer que estaba ahí con él y me dijo que sí.
En ese momento le dije cierra los ojos y escucha mi voz, mientras seguía conduciendo (estábamos ya bastante cerca de nuestro destino). Le empecé a decir, imagínate que eres la mujer que estaba ahí. Y el hombre es a ti a quién le está haciendo el amor y lo está grabando para que te quedes el vídeo y sea un recuerdo. Subí mi mano hasta su coño, por encima del pantalón y mientras le contaba de manera muy suave y detallada la situación. Ella se estaba excitando mucho, le estaba gustando. Pero llegamos a nuestro destino y tuvimos que interrumpir lo que estaba haciendo.
Bajamos del coche y nos pusimos a andar por la arena de la playa, hablábamos, nos contábamos cosas. Estuvimos andando unos quince minutos hasta que decidimos sentarnos en la playa. Nos pusimos bastante cerca el uno del otro. Al sentarnos le di un beso en la mejilla y le dije estas guapísima. Ella me respondió con un abrazo. Seguimos hablando en la playa, estábamos en la arena yo tumbado hacia arriba y ella de perfil apoyando su costado sobre el mío y mi mano le rodeaba la cadera y la situaba en su tripita.
En nuestra conversación salió el tema que deberíamos haber cogido bañador. El único material de playa que llevábamos aparte de la toalla para sentarnos en la arena era crema solar que había cogido porque soy de piel muy blanca y así evitar una insolación. Pero en ese momento vimos pasar a un par de personas completamente desnudas por la playa. En ese momento fue cuando nos dimos cuenta que estábamos en una playa nudista.
Le propuse que ya que estábamos en una playa nudista porque no nos tomábamos un baño. Nos desnudamos los dos, ella era preciosa. Entonces le dije voy a ponerme crema solar. Ella me ayudo a ponérmela por la espalda y me dio algún cachete en el culo. Por delante también me puso por la zona abdominal y por el pecho. Y yo le puse a ella crema solar por la espalda, de manera muy suave, haciéndole un masaje, para que se relajara. Cuando acabe de ponerla le dije ya está y le di un beso en el cuello, ella se giro y le di un beso en la boca nuestras lenguas se unieron fue un beso rápido. Estábamos solos las personas que habían pasado habían desaparecido y no veíamos a nadie.

Entramos al agua y estábamos tomando un agradable baño, lo típico haciéndonos ahogadillas mutuas en las que era inevitable el roce de nuestros cuerpos. En esa estábamos cuando vimos llegar a una pareja y situarse a unos 15 metros de dónde teníamos nuestras pertenencias. ¡Que casualidad! Eran la pareja que habíamos visto haciendo sexo en el coche. Ellos se desnudaron y Lola se quedó mirando fijamente al chico desnudo, hacía menos de una hora lo había visto follando y con la polla en plena erección. Ahora pese a no estar en ese estado se seguía apreciando su gran tamaño.
Decidí acabar lo que había empezado en el coche. Estábamos en el agua nos cubría hasta por encima del pecho. Me sitúe detrás de ella, mirando hacia el arena donde podíamos ver perfectamente a la pareja, se habían sentado en sillas de playa leyendo el periódico por lo que ellos no veían lo que hacíamos y nosotros veíamos sus cuerpos.
A Lola le acariciaba la tripita, mientras le daba besos por el cuello, por los hombros, volví a dirigirme al cuello, le di un mordisquito en su oreja. Entonces le dije imagínate que es él. Ella cerró los ojos y yo sitúe mi polla ya dura apoyada por detrás en su cuerpo para que la notara sobre su piel. Y le contaba una situación excitante. Imagínate aquí en la playa con él, solos. En la arena, él desnudo, te acaricia la tripita mientras te pone crema solar. Mientras le contaba no dejaba de darle besos y le acariciaba.
Subí mis manos y aprisioné sus pechos. Le amasaba las tetas mientras le besaba el cuello y le contaba que era él quien lo hacía con frases cortas intercalándolas con mis caricias. Una de mis manos bajó en dirección a su coño. Le acariciaba por encima. Pase mi mano de arriba abajo. Sin llegar a hacer nada. Simplemente tocar mientras le besaba y le contaba la situación.
Una de mis dos manos tocaba su clítoris mientras con la otra le metía un dedo. Ella miraba al hombre, y yo le besaba, mi pecho se apoyaba en su espalda. Le estaba dando mucho placer. Lo estábamos disfrutando los dos. Era como estar en un sitio apartado del mundo pese a estar en un sitio tan público. Le introduje un segundo dedo mientras que le contaba que el hombre la estaba follando.
Le contaba la situación entonces me puse delante de ella sin taparle la vista para sin introducirle la polla que la notara cercana a su coño, mientras le metía los dos dedos y nos abrazábamos y nos besábamos. Estuvimos así hasta que tuvo un orgasmo que fue cuando decidimos irnos a algún sitio más cómodo. Ella se hospedaba en un hotel y hacía allí nos dirigimos.
En el coche me dijo que le gustaba mucho lo que le había hecho en la playa y que como ella no me había dado placer me lo iba a devolver y mientras conducía me puso la mano en mi polla.

Me bajo la cremallera y la sacó. Ella me pajeaba mientras yo conducía. Se acercó a mí de forma que pudiera ver su escote y me besaba en la oreja y en la mejilla mientras conducía. Era muy buena ella. Así fue hasta que me corrí. Menos mal que llevábamos pañuelos para no manchar nada.
Una vez llegados al hotel empezamos a besarnos al cruzar la puerta de la habitación. Mientras nos besábamos y acariciábamos nos íbamos quitando la ropa. Cuando nos desnudamos por completo le dije que me dejara hacer un poco. Utilicé un pañuelo para vendarle los ojos y unas esposas para atarle las manos, para que sintiera todo lo que le iba a hacer. Quería un poco de tiempo para darle placer y hechizarla. Hacerle lo que llevaba tanto tiempo soñando hacerle y hacerla vibrar de placer.
Le besaba en la boca y baje mientras acariciaba su costado le iba besando y bajando muy poco a poco. Muy suave quería que sintiera todo lo que le hacía. Llegue a su pecho una mano a una teta y la boca en la otra. Entonces acompase el movimiento de hacer círculos con una mano, con la yema del dedo y en la otra teta lo hacía con la lengua. Hasta llegar al pezón y mordisquear un pezón y pellizcar el otro. Cambie de pecho las mano y la boca y lo repetí. Volví a bajar besando su tripita empecé a tocarle la entrepierna y a introducirle un dedo.
Mientras le besaba. En ese momento le quité tanto la venda como las esposas pero le dije que me siguiera dejando hacer.
Llegué a su coño simplemente le soplaba mientras le tocaba y acariciaba. Entonces saqué los dedos, situé mi lengua en su rodilla e iba subiendo poco a poco en dirección a su coño, pasé la lengua y me dirigí a la otra rodilla. Lo hice el mismo movimiento con la punta de un dedo. Tras eso lo volví a hacer con la lengua pero esta vez sí que me entretuve en su coño.
Mientras con una mano le abría el coño con la otra le introducía dos dedos y mi lengua estaba en su coño, haciendo círculos, mordisqueando su clítoris y aprontándolo con la lengua. Me entretuve comiéndole el coño de manera suave y poco a poco un poco más salvaje y volvía a hacerlo más suave para que viviera todo tipo de sensaciones y placeres.
Era momento de follar. Entonces me levante y sin que ella se levantara me situé encima de ella y le introduje la polla. De manera suave. Hasta el fondo y empezamos a movernos de manera muy despaciosa, para sentir cada movimiento y disfrutarlo al máximo. Poco a poco íbamos subiendo el ritmo mientras nuestras manos tocaban nuestros respectivos cuerpos y nuestras lenguas se unían entre ellas. En esa estábamos cuando nos levántanos y sin sacar la polla de dentro de ella la lleve hacia la pared, ella apoyada en una mesa cara a mí, su espalda en la pared.
Se volvió a aumentar el ritmo lo estábamos disfrutando, cada vez follábamos de manera más dura nos dedicábamos simplemente a disfrutar y a sentir. Olvidándonos del mundo y sintiendo el enorme placer que nuestros cuerpos nos estaban dando. Así fue hasta que ambos llegamos al clímax y tras darnos un beso en la boca.
Nos dirigimos a la ducha. Una vez allí nos enjabonábamos mutuamente. Todo el cuerpo. De manera muy suave. Aunque era con el jabón realmente estábamos tocándonos el cuerpo mutuamente. Tratando de darnos placer con nuestras caricias.

Se volvió a poner mi polla en pie de guerra y nosotros teníamos ganas de más y así en la ducha de pie, por detrás de ella. Acerqué mi polla a su coño simplemente lo tocaba pero sin meterla. Quería que la sintiera, le introduje sólo la punta y la saqué, volví a rozarle mientras le acariciaba con mis manos por los costados. La metí entera y la volví a sacar que la volviera a notar. Entonces ya volvió a entrar pero para no salir, así de pie en la ducha ella de espaldas a mí.
Follábamos de manera dura ambos acompañábamos el mete-saca con ganas tras ese día tan placentero que estábamos teniendo. Cada vez aumentábamos el ritmo. Mientras lo hacíamos habíamos preparado la ducha para que se llenara de espuma.
Entonces me tumbé en la ducha, sentado en el suelo y ella se fue sentando poco a poco sobre mi polla metiéndosela mientras la espuma nos cubría hasta el pecho.
Era muy placentero con la ducha llena de espuma, estar follando. Con ella, con la chica que siempre había soñado. Tocaba disfrutar al máximo y los dos lo estábamos haciendo. Acompasábamos el ritmo para conseguir que ambos llegáramos al clímax al mismo tiempo y lo conseguimos.
Volvimos a vernos, pero os lo contaré en otro relato.
Un saludo.

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