Relato erótico

Nuevas sensaciones

Charo
15 de mayo del 2019

Unas amigas de su novio los invitaron a pasar un fin de semana en una finca que tenían. Eran lesbianas y en cuanto las vio sintió un cosquilleo en la entrepierna.

Sandra – Castellón
La siguiente experiencia me demostró que todo en la vida depende del cristal con el que se mire. No soy lesbiana, pero esta experiencia me enseñó que entre mujeres el sexo es más satisfactorio y menos preocupante que con hombres. Se trata de una chica lesbiana muy amiga de mi novio, nos invitó a una finca a las afueras de la ciudad para pasar un fin de semana diferente, no sé si por el hecho de ser lesbianas o por ser guapas, las chicas estas me ponían la piel de gallina y las veía de una forma diferente a como veía a las demás mujeres.
Ya estábamos en la finca, llegamos a media mañana. Había dos habitaciones, la nuestra y la de ellas. Nos cambiamos y fuimos inmediatamente a la piscina, al salir en lo primero que me fijé fue en el cuerpo de nuestras acompañantes.
Susana, tendría unos 25 años, 1’60m de altura, 60kg, un cuerpo menudo, pero muy bien formado, con unos pechos muy bien puestos, se veía que estaban muy levantados y claramente atentaban contra la gravedad, poseía además un hermoso rostro. Clara, de 29 años, blanca, muy blanca, casi transparente, alérgica al contacto directo con el sol, 1’57m, 70kg, robusta, redonda y con las tetas más grandes que he conocido en mi vida, son inmensas, son muy difíciles de conseguir; al igual que su amiga, no se había depilado, me molestan los vellos púbicos, es más a mi novio lo obligo a depilarse esta delicada zona.
Llegué a la piscina, noté en su mirada que me desnudaba, pero esto no me incomodaba en lo más mínimo, me sentía cómoda, segura. Empezamos a tomar el sol y beber, por la tarde, después de comer y cuando el sol se ponía, empezamos a jugar y de pronto Clara se quitó su sostén del bikini. No lo podía creer, mi novio detrás de mí se quitó el bañador y quedó desnudo en la piscina, me abrazó y besó. Susana se quitó su sostén y sin detenerse más, se quitó la parte baja de este, miré a Clara a ver que me decía y ella también estaba desnuda, no sabía que pensar, mi novio salió a por más cervezas.
No sabía qué hacer, por lo tanto salí de la piscina, disimulé ayudándolo con las cervezas y miré que actitud tomaban y por primera vez las vi besarse, se abstrajeron del mundo que las rodeaba y se besaban allí. Mi novio volvió con dos cervezas en la mano, se tomó la suya. Yo solo pensaba que me parecían muy hermosas, demostrando su amor allí, sin importarles un carajo el resto del mundo.

Cuando terminaron de besarse, Susana me miró mientras su amiga se sumergía en la piscina y me guiñó el ojo de una manera sexy, me quede estática, pensé en mi novio, me giré inmediatamente a ver su reacción, pero él se había acostado rendido en una hamaca al borde de la piscina y descansaba completamente, se había quedado rendido, estaba cansado, bebido y recién comido, cayó como piedra, me parecía hasta oírlo roncar. Esto creo que le dio fuerzas a Susana para guiñarme el ojo de esa manera tan descarada, me alejé, bebí un buen trago de cerveza, ellas salieron de la piscina, Susana se dirigió hacia mí y Clara fue a buscar comida.
– Me siento mal – me dijo.
– ¿Por qué?
– Pues es que estoy con mi amiga pero, tengo deseos de besar a otra tía en este preciso momento.
– Eso está muy mal, no deberías desear eso -exclamé
– ¿Y tú?
– ¿Yo qué?
– ¿No tienes deseos reprimidos?
– Si pero me dan miedo y pienso que reprimidos se deben quedar.
– Eso está muy mal porque el día menos pensado, esos deseos se reprimen tanto, que no tienes donde guárdalos, por tanto explotan y hacéis cosas peores que si los dejáis libres. Míranos a nosotras, ¿crees que si estuviéramos reprimidas, seríamos tan felices?
– Por supuesto que no
– Yo sé mucho de esto, he visto muchas tías como tú, se creen muy modernas, pero cuando llega la hora de dejar su yo interno salir, se reprimen igual que todo mundo. ¿Sabías que las hembras son más sexuales que los machos? Pero esto no lo reprime la educación sin la cual fuimos creadas, por eso es más fácil que una hembra tenga experiencias, fantasías y deseos, sobre estar con mujeres que los machos.
– No lo sabía, es muy interesante.
– Deberías de pensar en eso, tal vez la vida se te arregle.
Llegó su amiga, la conversación giró en otro sentido, Clara es más intelectual. Hablamos de varios temas, mi novio dormía como un lirón, el viaje, la comida, bebida y agitada noche anterior lo habían dominado, estaba profundo. Ellas me ofrecieron más alcohol, había llegado a mi límite, no me quería emborrachar, perder mi lucidez ni mi cordura. Las palabras de Susana rondaban por mi cabeza, sería cierto, la verdad es que mi fantasía sexual reprimida siempre había sido estar con otra mujer, no sé si será por educación, muchas pelis porno (que me excitan al máximo), tenerlas a ellas cerca, no sé, tomé un descanso, fui al baño a orinar, a organizar mis ideas. Había pasado un buen rato y estábamos hablando como si nada, el tema sexual no fue tocado, no sé porque, ahora me surgió la idea de irnos a la sauna, ya me había decidido desnudarme pero no sabía cómo, debía buscar una excusa, quería ver su reacción al verme sin ropa.
Siendo humilde, sin lugar a dudas el mío era el mejor cuerpo de la finca, con ganas de sudar para sacar de mi cuerpo los restos de licor recordé la sauna, entramos en ella, yo fui la última y dejé mi bikini en la entrada de este.

Sus caras de admiración lo decían todo, me sentí deseada, me sentí sensual, me sentí sexual, mi cabeza se empezó a dañar con esta situación, nunca en mi vida había sentido tal atmósfera de sexo, sin lugar a dudas mi vagina reaccionó de acuerdo a la situación y se humedeció toda, se saborearon al verme, se besaron y su lenguaje corporal decía que me querían entre sus labios. Ahora retomamos la conversación que teníamos antes de entrar en la sauna, mi primera impresión de ser deseada se borró, no sé porque pero me pareció que rápidamente ellas ignoraron el hecho de estar desnuda, esto me molestó y me dirigí al tema sexual, quería saber que opinaban de mí, la opinión de ellas mucho importaba en este momento.
– ¿Qué opino de ti?, vamos, ya sabes que eres hermosa, con solo verte aquí desnuda nos excitamos y me vi con la imperiosa necesidad de besar a Susana, para aplacar los fuegos internos, el calor de este sitio y tu cuerpo pondrían cachonda a la más virgen de todas. ¿Te has desnudado para provocarnos?
– Yo, no ¿creéis eso?
– Me pareció muy raro que te quitaras el bikini así, sin más.
– No sé, vosotras me inspirasteis confianza, seguridad.
– Nos has puesto cachondas, una mujer como tú no se ve todos los días, mi coño está mojado, mi raja pide a gritos ser chupada y como veis, estoy empezando a tocarme el clítoris.
Todo lo racional acabó allí, Clara comenzó a masturbase, se tocaba su clítoris con una suavidad y dulzura que no me esperaba, Susana se dirigió inmediatamente a ella y empezó a besarle el coño, lamía y chupaba su clítoris, su botón de placer. Al primer gemido de ella, esta se detuvo, se dirigió a mí y me besó repetidamente en la boca, sentí mis pezones erectos, era Clara tocándolos, me cogieron de la mano y me sacaron de la sauna. Nos duchamos, ellas enjabonaron todo mi cuerpo, con sus manos untadas de jabón, me tocaron toda. Ahora tenía un deseo de ser poseída por ellas inmediatamente, quería que me besaran, chuparan, lamieran y tocaran toda, mi raja no podía estar más grande, mojada, abierta y mi cachondez era notoria.
Cuando nos dirigíamos a la piscina, nos desviamos a la cocina, creo que la pasión nos llevo a este mágico lugar. En la cocina ya refrescadas, Clara cogió el aceite y lo derramó sobre su cuerpo, empezó por su hombro derecho y lentamente lo esparció por sus tetas, luego procedió a untarlo en su culo, Susana me besaba el cuello mientras todo esto ocurría. Clara se terminó de untar el aceite por sus partes íntimas y se dirigió a nosotras, Susana solo me besaba los pechos y el cuello. Ella nos tumbó calmadamente y quedó encima de mí, ahora ella me besaba los pechos, el coño de Susana quedó en mi cara, era la primera vez que le haría sexo oral a una mujer, pero mis hormonas me dominaban. Me imaginé lo que ella quería y practiqué lo que a mí me gustaba, que me lamieran desde el nacimiento de la raja hasta el clítoris y lentamente le dieran círculos al botón de placer. Eso hice y el gemido que Susana emitió me dijo que todo estaba bien, sentí sus piernas temblar y su conejo me bañaba en sus jugos, las lamidas eran lentas y me detuve con cuidado y amor en su clítoris para hacerla mía.
Mientras tanto Clara olió mis pechos, lentamente me dejó sentir su aliento, los oía solo los olía y suspiraba por tenerlos, con sus tetas me tocaba la vagina y sentía un cosquilleo por todo mi cuerpo, la parte superior por los jugos y el placer de Susana, los pechos por el aliento de Clara y mi parte baja por las tetas de Clara. Por fin Clara posó su lengua en mí, me besó el coño, pero fue un beso suave y corto, no era lo que esperaba en ese momento de pasión, quería más, pero sentirla allí ya tocándome me excitó.

Susana gemía ya muy seguido y se derrumbó en mis hombros al alcanzar su orgasmo, fue intenso, fue impresionante sentir como su abdomen se hinchaba, sus muslos temblaban, su vagina se mojaba, su culo se abría y sus pechos se ponían tiesos, su respiración era cortada y sus gemidos me decían que ella estaba en el cielo y yo la había llevado allí. Cayó sobre mí pesadamente.
Clara me besó la entrepierna, me besó la unión de la cadera con mis muslos, me puso a temblar. Al caer Susana sobre mí, me besó de nuevo otro beso corto, esta vez más fuerte y mojado, pero corto, con su dedo índice procedió a verificar si estaba mojada, para su alegría así era, no podía estar más mojada junto a estas dos tías haciendo el amor y sabiendo que había llevado a una de ellas expertas al clímax, un clímax que me había empapado toda la cara. El dedo se introducía lenta y suavemente en mi raja, estaba lubricándome para lo que venía. No sabía que más hacer, estaba desesperaba, quería acción y Clara iba muy lenta, mis manos le guiarían el camino… Me empecé a tocar el clítoris y ella entendió lo que yo le quería decir. Para mi sorpresa Susana también.
– ¡Ya dame placer ya, te deseo! ¡Hazlo ya!
– Te besaré lentamente, goza esto, lento, ahora estas en nuestras manos, tú tranquila, disfruta de esto, no te desesperes.
– ¡Estoy muy húmeda quiero sentiros ya!
Mis súplicas fueron escuchadas por Susana, quien llegó a la escena con un calabacín enorme, de esos largos y gruesos. Susana lamió lo que pudo e imaginaos lo que pasó, Clara me besó en la boca para que el miedo desapareciera y coño a dentro se fue el calabacín. Solo sentí placer, mis deseos se estaban calmando y mi placer se dirigía en la misma ruta que el de Susana, rumbo a lo más alto del cielo. Mis piernas ahora temblaban y mi respiración se entrecortaba. Mis pezones no podían estar más duros. La vagina de Clara se posó en mi boca, sentir ese enorme pedazo de calabacín dentro de mí me excitaba.
Mi placer no se detenía, estaba rompiendo todas las barreras del placer, estaba desaforada y las emociones iban y venían una tras otra. Mi cuerpo no pudo más y estalló. Un enorme baño de mis jugos salió de mi coño.
Allí terminó la acción de la noche y nos despedimos. A la mañana siguiente cual sería mi sorpresa al ver que el plato del desayuno que nos habían preparado era una gran tortilla de calabacín, si, el mismo calabacín de la noche anterior y sazonado por mis entrañas.

Mi novio se comió toda su porción, es más se comió mi porción también porque yo no fui capaz. Ellas, se comieron el suyo con gusto.
Besos.

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